La fase de producción del conejo absorbe un 60% de los costes
La fase de producción del conejo
absorbe en torno al 60 por ciento de los costes generados a lo largo
de la cadena, etapa en la que la alimentación de las madres y
gazapos alcanza entre el 49 y el 54 por ciento de los gastos.
Así se desprende del estudio del Observatorio de Precios de los
Alimentos que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino
(MARM) publica en su web, y que señala que el alto precio de las
materias primas en 2008 fue el factor que más repercutió en el
elevado coste de la alimentación de la producción de conejos.
Sin embargo, indica que existen otros factores de tipo
estructural que influyen, como el grado de modernización de las
granjas, la estructura de suministro de los piensos y las materias
primas.
Subraya que los precios del conejo en origen, que se sitúan entre
1,74 y 1,78 euros por kilo vivo, apenas han permitido cubrir los
costes de producción, lo que ha generado pérdidas en las granjas con
peores estructuras.
Por su parte, la fase de transformación supone, según el estudio,
entre el 12 y el 15 por ciento de los costes totales de la cadena.
En concreto, la actividad específica del matadero (sacrificio y
faenado de las canales y comercialización de las mismas) supone
entre el 66 y 69 por ciento de los gastos de la etapa de
transformación
Señala, además, que la aplicación de la normativa sanitaria,
ambiental, de bienestar animal, control de calidad y trazabilidad ha
incidido en el crecimiento de los costes de transformación.
Asimismo, recalca que los bajos niveles de precios registrados en
2008 a lo largo de la cadena, no han permitido la obtención de
beneficios importantes en ninguna de las fases, ya que en la
producción y la transformación se han generado pérdidas y en la
distribución el beneficio puede oscilar entre el 3 y el 5 por
ciento.
Destaca que la mayoría de las explotaciones de conejo tienen una
capacidad productiva muy baja, lo que provoca costes de producción
altos y que la industria transformadora, que se encarga del
transporte, del sacrificio y del faenado de las canales, tiene
también importantes deficiencias estructurales como atomización,
baja dimensión media o obsolescencia de instalaciones.
En relación a la distribución minorista, afirma que la baja
rotación del producto repercute en los costes de las tiendas y que
el bajo consumo de la carne de conejo lo hace poco atractivo para el
detallista.
Concluye que la mejora de la situación que atraviesa el sector de
carne de conejo requiere de medidas dirigidas, por una parte, a
reducir los costes de alimentación de los animales, modernizar las
estructuras y adecuar la capacidad productiva del sector y, por
otra, a lograr que se aumente el consumo.
España cuenta con un censo nacional de 6.068.222 conejos, que se
concentran principalmente en Cataluña, Galicia, Comunidad
Valenciana, Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha.
El estudio recoge el número de explotaciones cunícolas ha
disminuido un 13 por ciento en España, entre junio de 2007 y 2009.
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